A medida que la tecnología sigue evolucionando, asimismo lo harán los entornos en los que tomamos alcohol.

Claro, los bartenders robot pronto van a estar sirviendo bebidas diseñadas o elaboradas por computadoras, mas nunca habrá un auténtico substituto de la interacción humana en pubs y bares poco iluminados.

Lo sentimos, Drinky, compañero de tragos robótico que combate la soledad, mas la investigación llevada a cabo por el Departamento de Sicología Experimental de Oxford y encargado por los conservacionistas de pubs, CAMRA (Campaign for Real Ale) ha confirmado la verdad humana básica que cualquier cliente del servicio regular de un bar ya conoce.

En un estudio titulado “Friends on Tap: The Role of Pubs at the Heart of Community”, un equipo de psicólogos y antropólogos observaron los beneficios físicos y sicológicos de ir a un bar con regularidad, y esos beneficios semejan ser muchos.

Concretamente, el equipo halló que las personas que viven cerca de un pub local tienden a tener más amigos cercanos “a quienes pueden llamar por ayuda”, y por norma general son más felices y tienen más confianza en el resto que los que no.

“La amistad y la comunidad son probablemente los dos factores más esenciales que influyen nuestra salud y bienestar. Hacer y mantener amistades, sin embargo, es una cosa que se debe hacer cara a cara. El planeta digital sencillamente no es un sustituto”, dijo el maestro Robin Dunbar en un comunicado de prensa. “Dada la creciente tendencia de que nuestra vida social sea on-line en lugar de cara a cara, tener lugares accesibles y relajados donde la gente pueda encontrarse con viejos amigos y hacer otros nuevos se vuelve poco a poco más necesario”.

En otras palabras, el bar local podría ser uno de los últimos bastiones de interacción humana significativa en una época cada vez más digitalizada. Pero las ventajas de tomar regularmente no son solo sociales, y el estudio hizo hincapié en que el consumo de alcohol puede progresar la capacidad cognitiva y algunos aspectos de la salud.

“Directa e indirectamente (al permitirnos toparnos frente a frente), el consumo moderado de alcohol asimismo nos deja construir amistades y crear un sentido de comunidad”, dice el estudio. “Y hay evidencia notable de que el tamaño y la calidad de la red social tiene efectos dramáticos en la salud, el bienestar, la felicidad e incluso la supervivencia”.

Esto está lejísimos del estigma “barfly” por norma general asociado a ser un cliente habitual en un bar. Mas antes de salir y usar esta investigación como una excusa para beber incondicionalmente, vale la pena mencionar que la investigación de Dunbar viene con algunas advertencias. Para iniciar, la moderación es clave, puesto que el consumo de alcohol alén de un nivel moderado repercutirá en detrimento de las ventajas psicológicos o sociales.

Asimismo, tan contrario a la intuición como pueda parecer, los bebedores de la urbe, a pesar de tomar en grandes conjuntos sociales, en realidad tienen conversaciones significativamente más cortas y están menos comprometidos en sus interacciones.

Todavía de esta manera, los resultados generales de la investigación parecen indicar que los bares y pubs locales pueden estar ofreciendo un servicio mucho más esencial que solo emborrachar a la gente: podrían ser una parte vital de nuestro tejido social. “Si podemos convencer a la gente de que deje sus teléfonos inteligentes y baje al bar a hablar los unos con otros”, concluyó el estudio de Oxford, “probablemente tenga efectos dramáticos en la salud y el bienestar, como en la cohesión de la comunidad”.

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